4:1¡Gentes!, temed a vuestro Señor, Quien os creó a partir de un solo ser (Adán) y creó de él a su pareja, e hizo que de ambos surgieran y se diseminaran por la tierra multitudes de hombres y mujeres. Y temed a Al-lah, en Cuyo nombre os reclamáis mutuamente (vuestros derechos), y mantened los lazos familiares1. Ciertamente, Al-lah os observa (en todo momento).
4:2Y (cuando alcancen la madurez suficiente) dadles a los huérfanos sus bienes (que vosotros custodiáis) y no sustituyáis lo malo que vosotros tenéis por lo bueno que ellos poseen. Y no consumáis sus riquezas añadiéndolas a las vuestras (apropiándoos de ellas injustamente). En verdad, ello es un grave pecado.
4:3Y si teméis no tratar con justicia a las huérfanas (que tenéis bajo vuestra tutela, en lo referente a no concederles un maher1 apropiado en caso de querer casaos con ellas, no las desposéis), casaos, entonces, con otras mujeres (lícitas) que sean de vuestro agrado, ya sean dos, tres o cuatro (como máximo)2. Pero si teméis no ser justos con todas ellas por igual, casaos solamente con una o recurrid a vuestras esclavas3. Eso es lo más apropiado para evitar caer en la injusticia.
4:4Y entregad de buen grado a las mujeres que vayáis a desposar su debido maher. Mas si ellas renuncian libremente a una parte de dicho maher, tomadla y disfrutadla sin nada que temer.
4:5Y no deis los bienes que Al-lah os ha otorgado para vuestra subsistencia a quienes no hacen buen uso de la razón (ya sea porque despilfarran o por alguna incapacidad mental que padezcan y estén bajo vuestra tutela). Pero alimentadlos y vestidlos con parte de vuestros bienes y habladles con gentileza.
4:6Y observad de cerca a los huérfanos (para comprobar su nivel de madurez mental) hasta que alcancen la edad de casarse. Si entonces veis que son lo suficientemente maduros (en el entendimiento de la religión y en su capacidad para administrarse su dinero), dadles sus bienes (que custodiabais). No los consumáis injustamente y con rapidez antes de que crezcan (para evitar tener que entregárselos llegada la edad). Quien sea rico, que se abstenga de tomar nada (de esos bienes que custodia); y quien sea pobre, que tome solo para él lo justo y razonable. Y cuando entreguéis a los huérfanos sus bienes, hacedlo delante de testigos. Y Al-lah basta para llevar la cuenta de todo.