El cuarto pilar del Islam: purificación espiritual y la adoración de la paciencia
El ayuno es mucho más que el hambre. El Corán define el propósito del ayuno como 'taqwa' — una profunda conciencia de Dios y responsabilidad (2:183). La autodisciplina, la empatía por los pobres, la gratitud y la purificación espiritual son sus dimensiones más profundas. Al experimentar el hambre, uno reconoce tanto su propia debilidad como su dependencia de Dios.
El ayuno es obligatorio para todo musulmán adulto y cuerdo que goce de buena salud. Pero el Islam es una religión de misericordia: los enfermos, viajeros, embarazadas, madres lactantes y ancianos pueden ser eximidos; pueden pagar fidya o recuperar el ayuno más tarde. Para que el ayuno sea válido, la intención (niyyah) — un propósito sincero en el corazón — debe hacerse antes del amanecer.
El suhoor es la comida bendita antes del amanecer, tomada antes del Fajr. El Profeta ﷺ lo recomendaba, diciendo: 'Hay bendición en el suhoor.' El iftar es el momento querido en la llamada al Maghrib cuando se rompe el ayuno del día. La sunna es romper el ayuno con dátiles y agua. La mesa del iftar es una mesa de gratitud, reencuentro y fraternidad — una celebración espiritual compartida en comunidad.
Oculta en las últimas diez noches del Ramadán, Laylat al-Qadr es, según el Corán, mejor que mil meses (97:3). En esta noche, Jibreel y los ángeles descienden, y las oraciones y la adoración tienen un peso especial. Es la noche más preciosa del año para los musulmanes. El Profeta ﷺ aconsejó buscarla en las noches impares de los últimos diez días. El I'tikaf (retiro espiritual) y la adoración nocturna son las sunnas destacadas de este período.
Oruçlunun iki sevinci vardır: İftar ettiğinde ve Rabbine kavuştuğunda.
Fuente: Buhâri
Kim iman ederek ve sevabını Allah'tan umarak Ramazan orucunu tutarsa, geçmiş günahları bağışlanır.
Fuente: Buhâri, Müslim
Oruç, kalkan gibidir; oruçlunun kötü söz söylememesi, cahillik etmemesi gerekir.
Fuente: Buhâri
El ayuno no es simplemente hambre. Es ver los límites del yo, descubrir la gratitud y purificar el corazón. Es una respuesta silenciosa a la pregunta más profunda de la humanidad — '¿Quién soy?'